Luis Garcés en un joven caleño de 23 años, durante toda su vida soñó en convertirse
en el mejor preparador de reinas del país, enfrentándose a la aguda situación económica
que vivía desde su niñez y al rechazo de su familia por su preferencia sexual.
Hoy en día lucha constantemente por alcanzar sus sueños y ser un ejemplo de superación
para otros jóvenes en Colombia.
Andrés Pacheco: Luis, usted y su familia en el pasado tuvieron que afrontar
situaciones difíciles, una de ellas fue la falta de apoyo para culminar sus
estudios, ¿cómo le afecta eso hoy en día para lograr su gran objetivo de convertirse
en el mejor preparador de reinas del país?
Luis Garcés: Yo siempre tuve mi objetivo claro, mi familia me dio la espalda en el momento que más los
necesitaba, el estudio claro que era importante; pero para mí lo esencial era
que ellos me comprendieran y me valoraran como persona. Mi papá cuando se enteró
que era gay a los 14 años, me saco de la
casa y me dijo que no volviera, después de deambular por las calles durante
meses, mi abuela me encontró y se hizo de cargo mío;
desde ese momento empecé a trabajar en diferentes oficios, el dinero que recaudaba lo ahorre para pagar
cursos de maquillaje profesional, después entre a un salón de belleza muy
conocido aquí en Cali, donde conseguí muchos contactos que me impulsaron a
crear la casa de reinas.
A.P.: ¿Qué es lo más difícil de su oficio?
L.G.: Nada, ahora que he trabajado y conozco de mis habilidades, sé que todo
va en el talento y la experiencia, me considero una persona muy creativa, capaz
de regenerar día a día mis conocimientos. Yo amo lo que hago y jamás se me ha
hecho imposible o difícil hacer algo, este es mi mundo.
A.P.: ¿Qué hace la casa de reinas de Luis Garcés?
L.G.: En la casa de reinas se hacen muchas cosas, lo principal es enseñarle
a las alumnas a caminar en pasarela, después vienen las clases de
automaquillaje, también se les enseña etiqueta y protocolo. Todo es muy
integral.
A.P.: ¿Cuántas alumnas tienen?
L.G.: Bueno, voy aclarar que aquí vienen niñas, adolescentes y mujeres que
compiten en concursos de belleza más que todo regionales y departamentales, hay
aproximadamente 50 alumnas, ellas llegan a Cali desde distintas ciudades como Popayán, Tuluá, Quibdó
y Pasto.
A.P.: ¿Quién más trabaja
con usted?
L.G.: Somos 5
preparadores, cada uno nos especializamos en diferentes áreas, yo soy el maquillista
y los otros se encargan de pasarela, peinado en fin.
A.P.: La pregunta de
rigor, ¿es rentable ser preparador?
L.G.: (risas) Es lo
suficientemente bueno para vivir y no depender de nadie, mi salón está ubicado
en Santa Rita, es un lugar muy accesible para las niñas que me buscan, yo creo
que eso también influye. La reina de belleza está dispuesta a solventar todo lo
que haga falta para su preparación, esto es muy bueno; pero hay que tener
genio.

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