Congreso de Ética Teológica en Bogotá, una mirada desde el cristianismo
(Foto: Andrés Pacheco.)
El pasado 22 y 23 de agosto se realizó el XV Congreso de Ética Teologíca en la capital colombiana, el evento se desarrolló en la Gobernación de Cundinamarca en el teatro Antonio Nariño.
Durante la jornada del día 22, arranco con la apertura y la bienvenida por parte de las altas directivas de la Fundación Universitaria San Alfonso y los representantes del departamento de Cundinamarca, acto seguido se inicio con las ponencias, tal como estaba descrito en el cronograma de actividades.
El padre Jaime Restrepo Saldarriaga fue quien debuto en este congreso bajo el tema, "Una Mirada a la Realidad de la Familia del Siglo XXI en Colombia" donde también estuvo acompañado por varios representantes del ICBF, después de la intervención resolvieron algunas de las preguntas de los asistentes.
Nuevo Mundo hablo con el delegado de la iglesia católica, el padre Jaime Restrepo Saldarriaga.
Andrés Pacheco: Hola buenos días, el día de hoy estoy en la Gobernación de Cundinamarca, donde se realiza el XV Congreso de Ética Teológica y me encuentro con el padre Jaime Restrepo Saldarriaga, hola padre.
Jaime Restrepo: Hola, muy buenos días, un saludo muy cordial.
A.P.: A raíz de la ponencia que acabamos de escuchar, sobre la realidad de la familia en el siglo XXI en Colombia, quisiera preguntarle antes que nada, ¿por qué es importante que los jóvenes asistan a este tipo de eventos?
J.R.: Claro, es muy importante. A ver empecemos por la base, la razón de ser de uno, la razón del ser humano es la familia, de una o de otra manera nacimos en el seno de una familia y ustedes los jóvenes hacen parte de esa familia y por lo tanto es bien importante que entiendan y comprendan los fenómenos que están pasando, las situaciones que aveces se vuelven tan conflictivas en las relaciones familiares, porque el joven tiene una manera de entender las cosas, tiene unos conceptos que son completamente distintos a veces a los de la generación anterior que son los de sus padres o abuelos; pero eso no tiene que se un motivo de segregación, tiene que ser un motivo de encuentro, por eso es importante participar para entender estas dinámicas.
A.P.: Padre y hablando un poco de la globalización, ¿usted cree que la familia se desintegra o se transforma?
J.R.: Sí, los fenómenos de la globalización y de este mundo tan moderno naturalmente que están incidiendo en la configuración de la familia en sus relaciones internas, en su integración, hay muchos conflictos realmente traídos por este tipo de globalización, por esta aldea global que comparte tantas situaciones. Sí, inciden bastante y en algunos casos negativamente de una manera lamentable, que no debería de ser así, porque tampoco los adultos están en la capacidad de comprender el avance, el nuevo momento, los jóvenes como tampoco entenderán que ese es un estilo y que se debe respetar, entonces a veces se origina divisiones y desintegración.
A.P.: Cada familia en el mundo tiene como usted decía gozos y problemáticas, entonces ¿se puede comprender que el agente vinculante es el amor, sin importar la cultura?
J.R.: Tiene que ser, eso es especifico de la doctrina cristiana católica, que yo no me extendí porque mañana tengo una ponencia un poco más extensa sobre eso, entonces va a haber oportunidad; pero la razón de ser de la configuración de una familia tiene que ser el amor autentico, un amor de entrega, un amor de compartir, un amor de sentirse felices y construir felicidad, ese es el lenguaje universal, es un lenguaje valido en toda parte.
A.P.: Desde la iglesia, ¿cómo se puede comprender a la familia del siglo XXI?
J.R.: Sí, muy interesante la pregunta, ese es el esfuerzo que hay que hacer permanentemente, porque la iglesia ¿Qué tiene?, la iglesia tiene una propuesta, que es la propuesta de Jesús, si dejara el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, los dos serán una sola carne, esa propuesta a veces en medio de esta convulsionada sociedad, tan agitada, con tantos conceptos a veces no es comprensible, entonces pienso que el aporte de la iglesia tiene que seguir siendo significativo, llamando a la gente a configurar, a mantener esa unidad familiar para poder que los hombres y las mujeres de hoy vivan, digamos afincados en ese valuar afectivo que le da seguridad, que le permite sentirse feliz.
A.P.: ¿Qué tan importante puede ser la comunicación en la familia?
J.R.: vital, es vital, yo diría que si el amor es la esencia por el cual se levanta, se construye una comunidad familiar, no se puede prescindir de la comunicación, ese permanente encuentro; fíjate que no solamente hablamos de dialogo, hablamos ámbito general de comunicación, porque la forma de comunicación son variadas, entonces el dialogo y otras múltiples formas de comunicación, tienen que darse para que cada día más se integren los miembros de la familia.
A.P.: Eso es, muchas gracias.
J.R.: Con mucho gusto y un saludo para todos.
Escrito por: Andrés Pacheco.




