domingo, 16 de septiembre de 2018


Ayudar es un acto instintivo


(Foto: Alison Jiménez.)

Alison Michelle Jiménez tiene 19 años, actualmente trabaja como colaboradora social, vive en el sector del  Tintal, ella junto con su madre son voluntarias sociales, ayudan a habitantes de calle, brindándoles alimentos para su supervivencia,  no pertenecen a ninguna fundación  sin ánimo de lucro. 

Andrés Pacheco: ¿De dónde nación  la iniciativa de ayudar a estas personas?

Michelle Jiménez: Yo estudio trabajo social, durante los primeros semestres quería  desarrollar un proyecto dentro de la universidad para ayudar a las personas necesitadas, sin embargo nunca se dio de la forma en la que quería, entonces más adelante comprendí que tenía que enfrentarme a la realidad de esas personas y un día salí a las 11 de noche hacia un lugar muy cerca de mi casa,  junto con mi mamá obviamente, estando allí comprendí aún más la misión que debía desempeñar y pues con el apoyo de mi familia decidimos hacer una estrategia humanitaria con el objetivo de brindar ayudas.

A.P.: ¿En qué consiste esa estrategia humanitaria?

M.J.: Principalmente en  ofrecerles  asistencia psicológica, mi mamá es la que se encarga de esa parte,  aunque al  principio se mostraron reacios;  después vinieron las ayudadas como alimentos, elementos de primera necesidad  y cosas que  para  todos seres humanos son indispensables. Obviamente nosotros queremos ofrecerles una asistencia integral, ya que estas personas son dependientes  de las drogas y  para nadie es un secreto que para sacar de este mundo a un adicto es una tarea muy difícil;  pero  esa es mi misión y lo hago siempre con la mejor cara.

A.P.: ¿Desde hace cuándo tiempo empezó la entrega  de ayudas?

M.J.: Humm…  Comenzamos en el mes de mayo de 2017, ya vamos más un año.

A.P.: Si bien usted junto con su mamá no reciben aportes económicos de ninguna organización,  ¿cómo sale el dinero  para las ayudas?

M.J.: Del bolsillo de mi familia,  nosotros contamos con los recursos suficientes para comprar todo lo que haga falta, claro que hay momentos en los que se pone difícil  y toca medir un poco las cosas, la población donde nosotros brindamos  los alimentos es casi siempre la misma, nunca sobre pasa los 100, entonces ya tenemos  eso organizado.

A.P.: ¿Esas ayudas se reparten todos los días?

M.J.: No, las ayudas se reparten los días lunes, miércoles y sábados, salimos a las 6 p.m y en  la camioneta  llevamos caldo, pan, chocolate y los materiales para repartir los alimentos, una vez al mes repartimos  jabones, cobijas y otros elementos de primera necesidad.

A.P.: ¿Se piensa vincular a alguna organización más adelante?

M.J.: Sí, efectivamente esa es la idea, llegar a otros lugares y hacer esto mismo es lo que queremos, pero para hacerlo es importante contar con la ayuda de alguna organización o de personas voluntarias que entiendan sobre esta  realidad.

A.P.: ¿Han logrado sacar del mundo de las drogas a algún habitante de calle?

M.J.: No, hay personas que las vemos un día y de repente jamás las volvemos a ver, hay otras que siempre están ahí; pero no tienen la fuerza de voluntad para salir adelante pese a lo se hace. Sin embargo nosotras nunca perdemos las esperanzas y creemos que más adelante haya una luz para alguno  ellos, para eso trabajamos.


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